- 13 de jul
La verdad sobre tener un segundo hijo: lo que nadie me contó
- Cata Wanderlust
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Después de que nació mi segundo hijo, les dije a muchas mamás que tener un segundo bebé era más fácil.
Y, en cierto sentido, lo sigue siendo.
Pero detrás de esa palabra —"fácil"— hay muchas cosas que nunca expliqué.
Porque no, no todo es color de rosa. No todo es amor. No todo es sencillo.
Mi segundo hijo ya tiene casi ocho semanas y, hasta ahora, ha demostrado tener un temperamento muy tranquilo. Eso, sin duda, ha hecho que la adaptación sea más llevadera.
Además, hemos tenido un regalo enorme: la ayuda de mi madrina.
Su apoyo nos ha quitado una carga mental inmensa. Gracias a ella puedo concentrarme en mis hijos y, muchas veces, mi mayor preocupación del día es simplemente pensar qué vamos a cocinar.
Mi esposo ayuda bastante también.
Y está Mateo.
Desde el primer día ha amado profundamente a su hermanito. Lo abraza, lo protege, lo acaricia con una ternura que me derrite el corazón.
Por eso decía que todo estaba siendo fácil.
Pero esa no era toda la historia.
Lo que cambió en mi hijo mayor
Esta semana empecé a notar cambios más evidentes en Mateo.
Él siempre ha sido un niño alegre, inteligente, independiente, divertido y lleno de energía.
Sin embargo, ahora lo veo diferente.
Más sensible.
Más desafiante.
Ha tenido episodios de llanto que, a simple vista, parecen no tener ninguna explicación.
Hay momentos en los que llora y no quiere que lo abrace. No quiere que le hable. Ni siquiera quiere que lo mire.
Y aunque no puedo saber exactamente qué pasa por su cabeza, imagino que, de alguna manera, me está diciendo:
"Amo a mi hermanito. Me gusta que la madrina esté aquí. Pero todos estos cambios también son muy difíciles para mí."
Nunca antes había visto llorar tanto a mi hijo.
Antes necesitaba unos minutos de espacio y luego volvía tranquilo para hablar o jugar.
Ahora esa misma estrategia sigue funcionando... solo que el proceso dura mucho más.
Hay días en los que necesita quince minutos para llorar antes de sentirse listo para acercarse nuevamente a nosotros.
Y eso también está bien.
No tengo respuestas, solo estoy aprendiendo
Quiero ser muy honesta.
Este artículo no es para darte consejos.
Todavía estoy aprendiendo.
Todavía estoy entendiendo a mi hijo.
Todavía estoy descubriendo cómo acompañarlo sin reaccionar desde el cansancio o la frustración.
Solo quiero que, si estás pensando en tener un segundo hijo, sepas que es completamente normal que el hermano mayor cambie.
Que llore más.
Que pida más brazos.
Que quiera volver a hacer cosas que antes hacía solo.
No significa que estés haciendo algo mal.
Significa que toda la familia está atravesando una transformación.
¿Retroceden o simplemente necesitan más de nosotros?
Mateo siempre fue muy independiente.
Hoy vuelve a pedirme que lo ayude a ponerse el pantalón.
Quiere que lo carguemos en brazos.
A veces quiere que le demos la comida.
Mi primer pensamiento fue preguntarme si lo estábamos malcriando.
Mientras escribía este artículo entendí algo importante.
No está retrocediendo.
Está buscando seguridad.
Nosotros seguimos esperando que actúe exactamente igual que antes de convertirse en hermano mayor.
Pero la dinámica familiar cambió.
Y él también.
Ayudarlo a vestirse, cargarlo o acompañarlo un poco más durante esta etapa no significa que estemos criando a un niño dependiente.
Significa que estamos ayudándolo a atravesar un cambio enorme.
(Eso espero 😅, porque todo esto es muy incierto para mí también.)
Detrás de una foto perfecta
Mis dos hijos dormían sobre mí en el rocking chair.
Una imagen llena de paz.
Lo que la foto no cuenta es todo lo que ocurrió antes y después.
Mateo había hecho su siesta tranquilamente en su cama.
Matías seguía despierto y, un rato después, decidí acostarme con él.
En cuanto apoyé la cabeza en la almohada, Mateo se despertó.
Los dos terminaron despiertos.
Así que nos fuimos los tres al rocking chair.
Y allí, seguimos durmiendo los tres.
Fue uno de esos momentos que guardaré para siempre.
Después Matías despertó para tomar leche.
Le pedí a Mateo que nos moviéramos al sofá para poder alimentar a su hermanito.
Y entonces ocurrió algo que no esperaba.
Mateo rompió en llanto.
Un llanto profundo.
No quería abrazos.
No quería palabras.
No quería mirarme.
Lloró durante unos quince minutos.
Cuando finalmente logró calmarse, caminó hacia mí y me dijo:
"Disculpa, mamá."
Fue entonces cuando descubrí que se había orinado encima mientras lloraba.
Esa fotografía jamás habría contado toda esa historia si la hubiera puesto en redes.
La maternidad también vive detrás de las fotos
Así que sí...
¿Tener un segundo hijo es fácil?
Hoy respondería diferente.
Hay momentos muy fáciles.
Hay momentos profundamente hermosos.
Y también hay momentos muy difíciles.
Hoy Mateo tiene dos años y medio.
Matías apenas ocho semanas.
Sé que vendrán nuevos desafíos y que seguiremos aprendiendo juntos.
Mi objetivo no es tener hijos perfectos.
Mi objetivo es criar a dos hombres amorosos, seguros de sí mismos y construir entre ellos una hermandad fuerte y sana.
Y quizás esta etapa, por difícil que parezca, es simplemente uno de los puentes que necesitamos cruzar para llegar hasta allí.
Porque detrás de cada foto bonita hay una historia que nadie ve.
Y creo que también necesitamos empezar a contar esas historias.